domingo, 20 de mayo de 2012

De cómo se dice que algunos están por encima del bien y del mal

            Quienes cometen errores son los humanos, los seres imperfectos. Ellos pecan. En cambio, los dioses no. Ellos dan las pautas, las reglas, para sus súbditos, ¡para esos!

            En Grecia, por ejemplo, Zeus daba las reglas para los humanos. Este dios hacía lo que le daba la bendita gana. Para él no había reglas. Podía “tirarse” a todas las diosas, a las humanas que le gusten, podía castigar incluso al justo: Prometeo. Total estaba por encima del bien y el mal.

            En cristiano, Jehová dicta las reglas: Diez mandamientos. Ahí dice que No matarás, pero él puede desaparecer Sodoma y Gomorra. Además, los del antiguo testamento podían tener varias esposas (bendito sean ellos). También tiene licencia para el engaño (pobre de ti mortal que pretendas engañar, mentir): a uno de sus engreídos le dijo que debía sacrificar a su hijo, para ponerlo aprueba. Etc.

            O sea, los dioses pueden dictar las reglas, pero ellos sí pueden pecar. Qué digo, eso no se llama pecar sino estar por encima del bien y del mal. Oye, mortal, ¡es Zeus! o ¡es Jehová!: nadie les puede decir nada, ni reclamar, porque son dioses: están, repito, por encima del bien y el mal.

            Así también, en un país llamado Perú, Alguien cree que los cachacos (léase también tombos) están por encima del bien y el mal. Pero Alguien, aquí no hay dioses. Montesinos, De Bari Hermoza, Martín Rivas, Telmo Hurtado, los que mataron al señor Calero, etc., para no hacer larga la lista, no son dioses, ni están por encima del bien ni del mal, simplemente son humanos y no precisamente de lo mejor.

            Alguien se equivoca. No están por encima del bien y del mal. Hay situaciones y circunstancias en la que el hecho de tener un arma y una autoridad concedida por el Estado, que hace que terminen cometiendo delitos. Eso lo demuestra la historia del Perú. Sino por qué no se da una miradita el libro Buscando un inca, de Flores Galindo, por ejemplo. Que nos diga sino Alguien ¿quién al servicio de la minería extrajera metió bala a los campesinos en Pasco? Y recordemos que Scorza escribió varias novelas tomando como referencia ese asunto.

            Y eso no es todo, Alguien. Tu mentor, tu guía, el señor Cáceres hizo fusilar a peruanos después de utilizarlos para sus fines, en esa guerra del general Chile y el general Perú (para los fusilados). Supongo que eso no tiene importancia para Alguien y todo su séquito. Si los fusiladitos eran chusma, pof. 

            Finalmente, Alguien, déjese de retórica barata. Ja. Por encima del bien y el mal. No crea que en Perú todos son taraditos. Porque no vaya a pensar que por andar diciendo esas cosas (más vivo no puede ser, porque también pertenece a esos seres que están por encima del bien y del mal), nos vamos a olvidar lo del caso Madre Mía, por ejemplo. Ni se te ocurra. Nadie está por encima del bien y el mal. Nadie. Ni siquiera Alguien.

domingo, 13 de mayo de 2012

Senderismo del VRAE

          En este contexto, en el que varios trabajadores fueron secuestrados en el VRAE, se ha generado todo una polémica con respecto a la presencia del senderismo en esa zona.

            El periodismo ha querido resaltar esta situación de distintas formas, de acuerdo a su condición de periodismo amarillo, tonto o serio. Uno de esos titulares, por ejemplo, ha señalado que “Gabriel”, el responsable del secuestro, es sucesor de “Artemio”.

Tal afirmación, francamente, debe venir de algún tonto que funge de periodista. Porque a estas alturas de la historia peruana, todo aquel que se mantiene informado sabe que “Artemio” y “Gabriel” representan a dos vertientes del senderismo, de tres:

1. Acuerdo de paz

Luego de la caída de “Gonzalo”, algunos senderistas optaron por el “acuerdo de paz”. Para ellos, sin la “cuarta espada”, la dirección del PCP estaba descabezada. Que ya no se podía continuar con la “guerra popular”. Que había que preservar la vida de su líder y otros mandos principales. Que empezaba una nueva etapa, un nuevo frente: político legal.

 Entre los que consideraban tal situación había combatientes que quedaron libres, en la selva, con armamento. También gente que purgaba condena en las cárceles o simpatizantes desarmados.

Al primer caso, pertenece “Artemio”. Su objetivo principal: liberación o mejoramiento de las condiciones carcelarias de los presos por subversión. De ahí que ante un nuevo gobierno proponía su “acuerdo de paz”. Claro, sin respuesta positiva. Todo lo contrario se le pedía “rendición incondicional”. En verdad, “Artemio” no tenía ninguna posibilidad de negociar con el Estado peruano. Con menos de un centenar de hombres armados con escopetas, no le pones condiciones ni a los Noles del Callao. Por eso incluso, él mismo lo admite, los narcotraficantes se le rebelaban: no querían pagar cupos. Su debilidad era más que evidente. Tanto así que su propia gente finalmente lo entregó por cinco millones de dólares más un millón de soles: la tinkartemio. Su caída ya estaba escrita.

Al segundo caso, pertenece Movadef. Sus integrantes se empecinaron en inscribirlo como un partido político legal para las alecciones presidenciales. Los políticos, de derecha e izquierda, reaccionaron. Un cargamontón de tal forma que los propios movadefianos decidieron no participar de las elecciones. Imagínense qué hubiera sucedido, de inscribirse, si los resultados electorales los hubieran colocado por encima del Apra, representante de la derecha, o de Fuerza Social, representante de la izquierda. Ojo: ¡con 300 mil firmas en sus planillas de inscripción! ¡Qué escándalo! ¡Chusma!

Tanto “Artemio” como Movadef pretendían lo mismo, aunque, al parecer, no coordinaban. Los movadefianos negaron todo vínculo con “Artemio”. Para ellos, la lucha armada es cuestión del pasado, que respondía a “situaciones concretas de una época concreta”. Sus acciones son de tipo político, legal y publicitario. Los dos con el mismo proyecto: liberar a “Gonzalo”, pero con estrategias diferentes. Llegando a plantear consignas como “acuerdo de paz”, “solución política”, “amnistía general”, “reconciliación general”, según sus necesidades y condiciones.

2. Continuidad de la violencia, sin “Gonzalo”

Los hermanos Quispe lideran este grupo: “José”, “Gabriel” y “Raúl”. El primero es quien los comanda, el secretario general de los que ellos llaman PCP militarizado. Y sus planteamientos no se asemejan en nada a los de “Artemio”, menos a Movadef. Todo lo contrario, han deslindado con ellos. Se han burlado de los acuerdistas: “imploran de rodillas”. Y “Gonzalo”, para ellos, es un traidor: “darle sanción ejemplar e inmediata por alta traición al pueblo, al Partido y a la Revolución” (documentos en internet).

El senderismo de “José” se encuentra en una situación diferente con respecto a los años ochenta y noventa. Tanto en el plano ideológico como militar. Y con 32 años de experiencia en acciones armadas.

En el plano ideológico ha deslindado, o renegado, como quieran, del “marxismo-leninismo-maoísmo, pensamiento Gonzalo, principalmente pensamiento Gonzalo” y ha asumido el “marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente maoísmo”.

En el plano militar, ha tomado nuevas formas, con tendencia a la farcarización, dicen los especialistas. Ya no se ve hombres armados con honda, escopeta y revólver. Sino hombres con uniforme militar y armado hasta los dientes, llegando incluso a atacar a los especialistas en guerrear, los sinchis, en su cuartel: Mazamari.

Los mismos policías, en el contexto de la Operación “Libertad”, grafican esta nueva situación: “Ellos tienes fusiles de largo alcance (2000 metros), los nuestros apenas tiene 300 metros de alcance”. O sea, la máxima gonzaliana de armarse con su propio esfuerzo (combatir a hondazos y arrebatarle armas al enemigo armado con fal) ha sido eliminada del manual de guerra del senderismo de “José”.

            Que los pertrechos militares que usa el senderismo de “José” vengan del dinero de cupos al narcotráfico parece evidente por la capacidad de fuego que tienen. Total, el VRAE es un espacio donde los narcotraficantes se han apoderado hace años: zona liberada. Ahí, al parecer, tirios y troyanos cobran su “sencillo”, porque para nadie es un secreto que policía o militar que sea destacado por esas zonas vuelve con buenos fajos de verdes. ¿Cupo? No. En este caso se llama soborno, corrupción. Pero para la cuestión práctica, cupo y soborno vendría a ser lo mismo: el narcotráfico paga para que lo dejen trabajar tranquilo, y punto.

Definitivamente, es una nueva situación. Sin embargo, para algunos analistas, “José” no es sino un sicario del narcotráfico. El cartel de los hermanos Quispe, “son como la cosa nostra” ha dicho Carlos Tapia. Nada más. Que eso de la toma del poder y el cambio social no es verdad, dicen nuevos y antiguos senderólogos. Estos senderólogos, puaf, a inicios del ochenta decían abigeos para explicar la presencia de senderistas en Ayacucho. Para coj…


3. Continuidad de la violencia, con “Gonzalo”

Este senderismo, Movimiento Popular Perú, plantea la continuidad de la “guerra popular”. Sin embargo, a diferencia del senderismo de “José”, sigue considerando a “Gonzalo” como la “cuarta espada” del marxismo: “Nuestra Jefatura el Presidente Gonzalo y su todopoderoso pensamiento” (Internet dixit).

El MPP señala que se encuentra “en reagrupamiento, y que debíamos desarrollar más el trabajo político en las masas y de forma distinta, más cerrada, especialmente en las ciudades”. Tal consigna, al parecer, hace que sus acciones no pasen de documentos en internet sin acciones violentas.

Este tercer senderismo, obviamente considera traidores a los anteriores: “José” representa a la línea oportunista de izquierda (LOI); “Artemio” y Movadef, a la línea oportunista de derecha (LOD). “La LOI así como la LOD son parte del plan del imperialismo y la reacción para aniquilar la guerra popular”.

Finalmente, tres senderismos. No juntos, no revueltos. Situaciones distintas, en lo ideológico, en lo militar, en lo estratégico, señores senderólogos y periodismo tonto (¿Adivinas qué periódico?).

A la luz del amanecer


Mariano de los Ríos es el personaje principal de la novela de Edgardo Rivera Martínez. Él ha crecido en la zona andina central. Luego ha viajado por el mundo como un profesional en minería. Pero ya cansado de andar ha decidido regresar a su pueblo. Al hacerlo, recuerda su infancia, sus amores, sus estudios, su vida.

Esos recuerdos hacen que podamos adentrarnos al mundo ficcional de Edgardo Rivera. El lector también viaja a Soray. Y conoce algo de la mitología andina: amarus, wamanes, apus. Ahí están los ríos, los cerros, las casas; todo lo que corresponde a un pueblo de la zona andina central del Perú. Es una recreación de esa parte de nuestro país.

ERM, en esta novela, retrata el Perú andino central en esa condición que tiene esta: cosmopolita. Esto a diferencia del Perú andino sureño, que tiene una cultura menos cosmopolita, arraigado en lo autóctono. Ello se entiende porque los pobladores de lo que comprende hoy la región de Junín, en la época de la invasión española, establecieron alianza con los españoles. Como no se habían dejado doblegar por los incas, consideraron aliado a los invasores.

            Y el hecho de que el personaje principal regrese a tu tierra es sugerente: ver y conocer el mundo para luego tomar lo necesario en bien de nuestra cultura.

domingo, 6 de mayo de 2012

Ejecución extrajudicial e impunidad


A estas alturas de la historia ya no se puede dudar que en la embajada del Japón hubiera ejecución extrajudicial. Ni siquiera quienes defienden a rajatabla a los comandos que derrotaron a los emerretistas pueden dudarlo: un testigo ha visto con vida a un emerretista rendido (“Tito”), que fue regresado a la embajada, luego apareció muerto. No solo eso: la bala tiene entrada de atrás hacia delante en la cabeza, y fue la única bala. Así lo señala el peritaje.

Eso de meter bala con impunidad no es nada nuevo. Tiene décadas de  historia. Más de lo que se cree. El 69, por mencionar un caso anterior al 80, se disparó contra peruanos en Huanta. En base a ello, Ricardo Dolorier crea el huayno Flor de retama (Por cinco esquinas están / los sinchis entrando están. / Van a matar estudiantes huantinos de corazón). Luego tenemos el caso de los penales: 1986 y 1992. El caso Cayara. El caso Acomarca. El caso Putis (con pillaje incluido). Etc.

Sin embargo, la época en que la impunidad llegó a su máxima expresión fue en los noventa, donde un gobierno dictador apoyó y dio luz verde a la impunidad, llegando incluso a amnistiar a asesinos del caso La Cantuta y Barrios Altos. Hechos innegables desde el ángulo que se le vea. Hechos donde un grupo de personas que pertenecían a la estructura militar, ojo no un hecho aislado, con presupuesto especial, con infraestructura propia, con todas las facilidades para los operativos de la muerte, y con el reconocimiento oficial, asesinaron a supuestamente senderistas, sin ninguna prueba. Ni siquiera a 20 años después se ha dado pistas de que las personas asesinadas pertenecieran a Sendero.

Esa actitud de impunidad al parecer se está volviendo parte de la disciplina militar y policial. Porque incluso en actos que no tienen nada que ver con el senderismo y emerretismo también aparecen: el caso Calero, donde la policía lo tortura y lo asesina, para después “fabricarle” una mochila con marihuana; el caso de los supuestos delincuentes, que fueron asesinados por la policía en Trujillo, entre otros. La impunidad campea. Los actores “se saben” impunes, y hasta reciben felicitaciones por sus actos, o amnistías. Ese coronel en Trujillo. Es que según el cachaco, digo presidente Humala, ellos están por encima del bien y del mal.

Ahora bien, en el caso específico de la embajada del Japón donde sí hubo ejecución extrajudicial, los ayayeros del fujimontecinismo argumentan que fue una operación impecable, limpia. Que eso de “los gallinazos” (grupo especial que entró a la embajada con ese objetivo, no los comandos) es un invento del periodismo o de los caviares. No, no es un invento, tampoco nuevo. Lo mismo pasó el lo de las cárceles. Es parte de la disciplina militar y policial.


Para los defensores de impecabilidad de la operación de la embajada, nunca hubo ejecución extrejudicial, que en resumen es asesinato, un delito, y punto. Ni los actos de vigilia, ni las condecoraciones a la heroicidad (innegable) de quienes rescataron a los rehenes en la embajada pueden ocultar ese hecho real, donde uno, dos o tres “gallinazos”, no sabemos, haya cometido tal delito.  Tampoco se sabe quiénes son esos “gallinazos”.  Aunque, eso sí, sabemos que los “gallinazos” de los “gallinazos” son ese par de sátrapas: Fujimori y Montesinos.

sábado, 28 de abril de 2012

Bombardear animales del monte


A propósito del senderismo en el VRAE, uno de los nuevos senderólogos, un innombrable, ha dicho, haciendo referencia a la condición de los integrantes más jóvenes de la columna senderista, que “no conocen la ciudad, son animales del monte”. Traducción: animal montés.

O sea, la gente que no conoce la ciudad es un animal del monte, esto en el caso de que viva en la selva. Siguiendo ese raciocinio, supongo que, para el caso de la zona andina, quien no conoce la ciudad sería “animal andino”, o su variante “animal serrano”, o tal vez “serrano animal”. Y si vive en la costa, sin conocer la ciudad, sería “animal costeño”. A menos que piense el senderólogo que ser de la costa es garantía de humanidad.

O sea, para el innombrable conocer la ciudad te da el dni de humano. Ciudad = humanidad. Todo lo demás = animalidad. Animal de las rocas, animal de los ríos, animal de las cuevas, animal de los bosques de piedra, animal del mar, animal del lago, en estos últimos casos quizá sean peces, no sabemos. Habría que preguntarle.

O sea, para el innombrable, fácil bombardear toda la selva, de los que no conocen la ciudad. A quien le importa si ahí no viven humanos, sino animales del monte. Y como son animales del monte no hay derechos humanos, porque derechos humanos son para humanos. Obviamente. No hay derechos para animales de dos pies, ¿o será patas? Habría que preguntarle.

O sea, para el innombrable está justificado Cayara y Putis. Porque para él, siguiendo la misma lógica, no eran humanos, sino “animales andinos”. Entonces se podía ametrallar nomás. Hacerles excavar su propia tumba con el cuento de la piscigranja y enterrarlos ahí. Ahí no funcionan derechos humanos, ya sabemos por qué. Innombrable, dixit.

jueves, 16 de febrero de 2012

De lo que la palabra intelectual, descontextualizada, puede ocasionar


El escritor Rafael Inocente ha sido acusado de pro senderista, porque en una entrevista que le hice hace años había dicho que “Guzmán es un intelectual”. Cita descontextualizada por cierto porque sus detractores omitieron, supongo que a propósito, lo que seguía: “equivocado y… arrugón”. Y no creo que los pro senderistas hayan festejado tal afirmación. Todo lo contrario, lo habrán detestado, porque el término equivocado implica que sus planteamientos no son acertados (es necesario la redundancia en este caso), que no sirven, y arrugón significa cobarde.

Tal acusación tiene el único fin de fastidiarlo, destruirlo. Por cuestiones laborales, por piconería, que ha dado como resultado que algunos burócratas despidan a Rafael.

Ese hecho me recuerda: el caso de Federico García, cineasta, que fue despedido del Centro Cultural de la UNMSM por asistir a la presentación pública (si es público, cualquiera puede asistir) de un libro de Abimael Guzmán, sentenciado a cadena perpetua.

Este hecho me hace recordar que Gustavo Gorriti en su libro Sendero ha escrito que “Guzmán fue un estratega superior al otro (Che Guevara)”. Supongo que los detractores de Inocente no leyeron a Gorriti, porque sino también lo acusarían de pro senderista, porque, oh, dice que Guzmán es estratega superior. ¡Cuidad, Gorriti!

Sin embargo, ningún personaje del gobierno, se pronunció cuando su ministro (Valdez) dijo que admiraba el pragmatismo de Alberto Fujimori. No dijo que AF era pragmático, sino que admiraba ese pragmatismo. ¿Qué aspecto de su pragmatismo? Quizá la del 5 de abril de 92, o la de amnistía apresurada para sus secuaces de Colina, o el referéndum con fraude, o los delitos de lesa humanidad por el que está preso, tal vez los millones de soles que se embolsilló.

Evaluación escolar: una mentira sincera




Cuando se llega a fin de año, las libretas de calificaciones de los escolares se tiñen de rojo y azul. Si el azul prevalece, entonces el estudiante es promovido de grado; pero si el rojo se impone, el estudiante reprueba el grado. En la práctica, lo que debiera ser una cuestión de apreciación, balance y análisis resulta siendo una cuestión de suma, división, y de colores.

Este hecho de suma y división se puede convertir en un “acto tramposo”, en una sociedad donde el capital, el mercado, la plata, en resumen, son prioritarias; y no la formación integral.

Resulta que muchos colegios de gestión privada aprueban a todos sus estudiantes. No es que la institución educativa, los docentes y la práctica educativa sean excelentes. Sino que el sistema de evaluación ha sido construido para aprobar a todos, sí o sí. La fórmula de suma y división ha sido diseñada para cumplir ese objetivo.

Con respecto a esto, todos sabemos que en un colegio de gestión pública los números de las libretas de información son de color rojo o azul. Los rojos son de 0 a 10. Los azules de 11 a 20. El rojo indica desaprobado. El azul, aprobado. Y cuatro asignaturas en rojo el estudiante repite el grado. Un año más de lo mismo.

Esto no sucede en los colegios de gestión privada. Porque simplemente no resultaría llamativo un colegio donde tus hijos se desaprueban. Porque si uno paga es para que el resultado sea positivo: que no repita de grado o lleve asignaturas a cargo. Yo pago, luego mi hijo debe ser promovido de grado y con buenas notas. Con ese resultado, los padres felices, el dueño del colegio feliz porque su cliente no se irá, el docente feliz porque lo volverán a contratar: todos felices.

Pero en ¿qué consiste ese “acto tramposo”? Simple: en muchos colegios privados, el docente, los estudiantes y los padres “saben” que la nota mínima aprobatoria es 14, por ejemplo, dependiendo de los promotores. Pero, al mismo tiempo, “saben” que cuando las notas resulten 11, 12 o 13 y sean visadas por las entidades estatales correspondientes, la Ugel, serán consideradas notas aprobatorias. Slavoj Žižek llama a este tipo de situaciones una mentira sincera, en realidad, una gran mentira sincera.

Para esta gran mentira sincera, la nota 11, 12, y 13 significan que el escolar ha desaprobado en ese espacio concreto que es su colegio, pero que fuera de ella ha aprobado. O sea, los colegios de gestión privada han construido una realidad alterna: simbólica y ficcional, que funciona muy bien dentro de esta sociedad en la que vivimos. Porque incluso puede suceder que un estudiante tenga cinco asignaturas con nota 12, que según esta realidad simbólica debería repetir el grado, pero que para la realidad no simbólica, este mismo estudiante sería promovido. Pero es ahí donde la gran mentira sincera funciona a la perfección porque el escolar “repitente”, simplemente no repite de grado. En la realidad simbólica es promovido, al igual como en la realidad no simbólica.

Está fórmula lógico matemática también tiene su variante. Al docente, le dan una orden: “Aquí los estudiantes deben tener altas notas, no se les puede jalar”. Entonces, en esa realidad simbólica los docentes, padres de familia y docentes saben que todos los estudiantes deben tener notas altas: más de 14.

Esto sucede en la educación peruana, donde los que no tienen la posibilidad económica de construirse su realidad simbólica continúan con la idea de que el 11 es el 11, que el 10 es el 10, a diferencia del otro que sabe que su 12 es un 10 en un lado, pero de manera simbólica, porque que el sistema educativo le acepta como un 12. Total, vivimos en una sociedad donde uno puede hacer lo que se le venga en gana si es que se tiene plata.